Introducción


En términos generales, cuando pensamos en “aprendizaje” lo hacemos desde el significado cognitivo, desde el aprendizaje formal. Tendemos a asociar el “aprendizaje” con el estudio y la memorización de vocabulario, con la información sobre hechos de todo tipo, fórmulas matemáticas, etc.

Desde un punto de vista neurobiológico, sin embargo, esto es sólo una parte de lo que aprendemos. Las experiencias de aprendizaje más importantes vienen a nosotros, esencialmente, a través de nuestros cuerpos – lo que significa que el aprendizaje es siempre una experiencia de todo el cuerpo-. Al mismo tiempo, cada experiencia de aprendizaje involucra las emociones. Sólo somos capaces de aprender cuando se activan los llamados centros emocionales del cerebro. Estos centros liberan sustancias neuroplásticas que permiten que lo que se ha aprendido permanezca anclado en el cerebro. En otras palabras, cualquiera que sea la experiencia de aprendizaje, si ha de tener éxito, tiene que haber activación emocional. La activación más increíble que conocemos es “el entusiasmo”.

Gerard Hüther. Neurobiólogo